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Devocional

Jesús en mi casa: una casa en victoria

By 17 de diciembre de 2025No Comments

“El Señor es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?
El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?
Porque Él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal;
me ocultará en lo reservado de su morada;
sobre una roca me pondrá en alto.”

(Salmo 27:1-5 RVR60)

David habla como alguien rodeado de amenazas, pero con una certeza firme: cuando el Señor está presente, el temor pierde autoridad. Él vivía momentos donde su casa física era inestable, pero su vida estaba anclada en una verdad firme: 👉 El Señor es mi refugio.

Cuando decimos “Jesús en mi casa”, estamos hablando de una realidad: una casa donde el Señor habita se convierte en un lugar de refugio, luz y seguridad. David entendía que la presencia de Dios no solo lo acompañaba en el campo de batalla, sino que lo cubría, lo escondía y lo afirmaba sobre la roca.

David declara que su verdadera casa, su refugio y su fortaleza no dependen del lugar físico, sino de la presencia del Señor.

Si el SEÑOR no construye la casa, el trabajo de los constructores es una pérdida de tiempo. Si el SEÑOR no protege la ciudad, protegerla con guardias no sirve para nada.” (Salmo 127:1 NTV)

Esto es Jesús para nosotros hoy: luz que disipa la oscuridad, salvación que vence el temor y fortaleza que sostiene la vida. Cuando Jesús es recibido en nuestra casa —en nuestra vida, en nuestras decisiones, en nuestra familia— esa casa deja de ser un lugar vulnerable y pasa a ser un espacio guardado por Dios.

Tal vez haya luchas, ruido, problemas o incertidumbre en tu hogar. Pero una cosa marca la diferencia: quién está gobierna la casa. Donde Jesús es Señor, el temor no tiene la última palabra. Donde Jesús habita, hay paz y hay victoria, aun en medio del día malo.

“Jesús en mi casa”, significa presencia del Vencedor. Y si Él está en casa, podemos decir con confianza: ¿de quién temeré?

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